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jueves, 10 de marzo de 2016

Reseña: La pieza que faltaba





Título: La pieza que faltaba.

Autora: Antonia Romero. 

Sinopsis: Eva, una enfermera y fisioterapeuta, que por culpa de la crisis no encuentra trabajo en la rama sanitaria, acepta un empleo como ayudante de Carmen Grimaldos, una multimillonaria algo excéntrica, copropietaria de una cadena de hoteles, junto con Ander Izarra, su hijastro. Carmen, una vez descubre la valía de Eva para desempeñar cualquier actividad, decide nombrarla gerente, con el único fin de fastidiar a su socio. Ambos mantienen, enquistada en el tiempo, una relación de odios y venganzas. Pero lo que ella no imagina es que esa decisión cambiará su vida, la de su empleada y la de todas las personas de su alrededor.

Páginas: 316.

Reseña:

Tuve la suerte de ganar este libro en el sorteo que hicieron conjuntamente Laky de Libros que hay que leer y la autora, Antonia Romero. 

Para ser sinceros no es precisamente el tipo de libros que suelo leer, cuando leo romántica suele ser más bien paranormal o histórica (tengo un algo con los escoceses en kilt) así que este de género chick-lit me pillaba un poco de nuevas.

Me ha gustado. Sí que ha habido cosas que me han chirriado un poco, sobre todo en el estilo de escribir y de redactar algunos párrafos -que ahora aclararé- he de decir que ha sido una novela que me ha sorprendido. Me ha sorprendido mucho, me ha engañado, me ha hecho creer que los tiros iban por una parte cuando a mitad de camino lo que me estaban contando me han hecho replantearme lo que pensaba de los personajes.

Cuando empiezas a leer sabes más o menso qué te vas a encontrar. Tienes a Eva como protagonista y vive una realidad en la que es muy fácil identificarse. No sé si es tanto porque se ha desarrollado la novela principalmente en ciudades que conocía (me parecía estar con ella en el taxi pillando todos los semáforos en rojo y pensando en que el tráfico de Madrid es simplemente horrible o paseando tranquilamente por las ramblas de Barcelona) o porque como española que está a menos de un año de acabar la carrera lo de ver que acabas trabajando de todo menos de lo tuyo es un fantasma que me ronda. 

Y además de todo esto, Eva no peca de ser, como muchas portagisbistas femeninas de este tipo de historias, una super woman echada para alante que no le teme  a nada ni a nadie. No, es tímida, una timidez que resulta natural y creíble. Sí que me ha parecido a mí que se abusaba del recurso de que cada dos por tres se ruborizaba, creo que se usa demasiado en las novelas, supongo que para dar una imagen de candidez o de necesidad de protección, pero en la vida real no me he encontrado con gente con esa capacidad de ponerse colorada.

Lo único que no me acabó de gustar fue spoilers fin lo rápido que admite ante ella misma que se ha enaorado de Ander. ¡Pero si hace nada que lo conoces, apenas semanas! Yo entiendo que te puede gustar, que te puede atraer, pero hablar de amor me parece desproporcionado spoilers.

Ander, Gus, Conchi, Ana. Están bien hechos. Bien construidos. Son secundarios pero se sabe de ellos, de vida y no está demasiado forzado (aunque a mí, será que soy más reservada, me costaría más confiar tan rápido como lo hacen Ana y Conchi, por ejemplo).

Pero mi secundaria favorita es, sin duda, Carmen. A veces me da la sensación de que se podría comer el libro. Aunque comienza siendo algo típico, la anciana que está cansada de vivir y que es una cascarrabias que casi parece una bruja, poco a poco te vas dando cuenta de lo que es en realidad y es una evolución creíble. La pobre lo ha pasado francamente mal y me gusta mucho que no identifique como amor la obsesión insana que tenía por cierto hombre. Me gusta que se separe lo que es amor de lo que no y que no se perdone todo en aras del "romanticismo" o del "lo hizo porque me quería".

No hago spoilers de la relación de Eva con su enamorado, solo que aunque sigue el esquema conocido de odio-nos conocemos-no estás tan mal-parece que nos gustamos mucho-traición-reconciliación-amor verdadero, está bien llevada.

Pero casi que destacaría más el final de Carmen Grimaldos. Es ella y su vida la que más me ha atraído de la historia. No me importaría leer un sping-off sobre ella. 
Aunque es un libro con mujeres fuertes que salen de situaciones complicadas, en las que se han metido ellas mismas o en las que las han metido otros, pero salen de ellas airosas. Me ha gustado eso mucho.

El ritmo está bien llevado, sin que haya subidas o bajadas repentinas y la narración es sencilla pero adecuada. No hay demasiadas descripciones ropa o peinados -lo siento, para mí es como las batallas cuando se eternizan demasiado, al final tanto hablar de ropa o de espadas saliendo y bajando hacen que comience a leer en diagonal y me parezcan páginas de relleno- y aunque no se ahonda demasiado en los secundarios, todos los personajes tienen lo suficiente como para que los puedas considerar entes separados que no estén de relleno.

Y hablando de sorpresas. Para no hacer spoilers a quien se lo quiera leer, debo decir que jamás se me pasó por la cabeza el papel que iba a tener Francisco, lo veía completamente alejado de lo que al final fue y que las conversaciones entre Jane y Rockefeller pensaba que eran entre otras personas.

Igual que que se desarrollara en ciudades conocidas para mí hacía que sintiera la historia mucho más cercana, que incluyera referencias a series, películas o libros, como Juego de Tronos, Los juegos del hambre, las consabidas Cumbres Borrascosas (¿un guiño a Crepúsculo?), ... también ayudaba a que te sintieras más cerca de los protagonistas. 

Y ahora, en cuanto al estilo un par de puntualizaciones que me han hecho pararme a releer, pero esto es porque soy muy puntillosa:


  • Me parece que en ciertas ocasiones se abusaba de las palabras malsonantes. No es que sea una remilgada leyendo y en ocasiones son necesarias pero, por ejemplo, cuando se está describiendo el piso en el qu vivía Eva ya había quedado claro que era un antro desastroso sin necesidad de introducir que era un piso "de mierda". Ya había quedado claro y eso me parece que rompió un poco el hilo narrativo. Igual pasa con palabras como "empollón". Hay otras maneras más elegantes de decir que era un coquito o muy inteligente. 

  • Partiendo de lo mismo me pareció incongruente que en una conversación de Eva con Cris, ésta última en apenas dos frases utilice las palabras "hostia" y "jolines" para indicar sorpresa. O usas un tipo de palabrotas o utilizas otro.

  • Dire en lugar de director o insti como instituto me sonaron raro. La primera porque no la he dicho ni oído nunca y la segunda porque se repetía demasiado y también me sonaba muy forzada.

  • Algunas cosas se repetían demasiado, como que Frankie era compañero de colegio de Eva y de Cris. Ya nos había quedado claro y no hacía tanto tiempo desde que se dijo por primera vez como para que hubiera necesidad de recordarlo. 

  • Y esto ya es deformación profesional de una estudiante de Derecho, cuando se dice que Fran abandonó un puesto como funcionario para irse a la práctica privada como abogado me sonó raro. Primero porque ponían que el hecho de sacarse las oposiciones era un rasgo más de su inteligencia, te quieren hacer ver que es muy, muy listo. Quien aprueba unas oposiciones de Derecho duras, de las que te hacen quedar ante el mundo como un genio, no las abandona para ejercer como abogado. Al menos desde mi opinión.

Pero en general me ha gustado. Sí que es cierto que el principio, las primeras ciencuenta páginas me sonaban a algo, como si fuera una historia que me han contado de alguna manera u otra antes, pero en seguida remonta el vuelo y se convierte en algo independiente. 

Entretenida, se lee rápida y con ganas y lo mejor, lo mejor de todo, no ha habido ningún momento en el que hubiera querido matar a Eva o sacudirla hasta que recobrara la sensatez. ¡Punto a favor de las protagonistas femeninas de historias de amor que se comportan como personas normales!

Puntuación:

******


De nuevo, muchas gracias a la autora por hacerme llegar el libro y a Laky por sortearlo. 
Si os queréis poner en contacto con cualquiera de ellas, aquí os dejo la forma.

Con el blog de la autora: ¡aquí!
Con el blog de Laky: ¡aquí!
 
¡Un saludo!



sábado, 13 de febrero de 2016

El Club del Pudin, Milly Johnson



Título: El Club del Pudin.

Editorial: Versátil.

Sinopsis: Cuando tres amigas del sur de Yorkshire celebran un picnic sobre un ancestral símbolo de la fertilidad, ninguna podría haber imaginado que en un periodo de cuatro meses todas tendrían los óvulos fertilizados. Las protagonistas de esta historia, Helen, Janey y Elizabeth, son tan cercanas y entrañables que parece que las conozcas de toda la vida. Y las historias tan reales que podrías ser tú misma. Una novela con un trasfondo agridulce con la que reirás y llorarás, escrita con un estilo ágil, divertido y directo. Al más puro estilo Marian Keyes.

Número de páginas: 400

Reseña:

Comencé este libro sabiendo más que las protagonistas: que las tres se iban a quedar embarazadas y que esos síntomas que mostraban eran de preñez. Supongo que para el lector inglés esto no tendría mucho misterio -por lo visto estar en "el club del pudin" es una manera de decir que estás embarazada, pero esto no te lo dice el traductor con sus notas a pie hasta casi el final del libro. En general creo que parte de la novela peca de demasiadas referencias a la cultura, comida y televisión inglesa y hace que pierdas un poco de perspectiva y ambientación- pero a mí me lo destripó la sinopsis de la contraportada.

El hilo conductor del Club del Pudin es sencillo: tres amigas se quedan embarazadas casi a la misma vez, cada una en distintas etapas de su vida y las tres deciden tener y criar a sus hijos, por lo que tendrán que adaptarse a lo que venga. 

No está mal escrito, tiene golpes graciosos pero a mí me ha costado empatizar con Helen, Elizabeth o Janey, las protagonistas. Y no, no me vale el argumento de "no estás embarazada" porque sí he sentido esa conexión con otros muchos personajes y que yo sepa no soy, por ejemplo, un elfo macho que parte a caballo a detener el Mal desatado sobre la Tierra.

Creo que es porque te dan ganas de zarandearlas con demasiada frecuencia. Helen está absobida por un marido maltratador que la ningunea como quiere, la ha anulado psicológicamente y no soporta a sus amigas. Sin capacidad de decisión en su propia casa -las cosas que a su marido Simmon no le gustan tiene que fingir tirarlas y salvarlas guardándolas en el garaje- o en su vida, ha sido forzada a trabajar a media jornada y, a pesar de tener más dinero que Simmon y haber pagado más de la mitad de la casa, vivir en ella como si fuera una invitada.

Al final, al final Helen se despierta y se da cuenta de lo que está pasando y es capaz de alejarse de él, pero a mí me dio la sensación de que tuvo muchos momentos en los que la autora parecía decirte, ¡ahora! y en los que finalmente no pasaba nada. No estoy criticando que no fuera capaz de dejarle, al fin y al cabo escapar de una relación tóxica es muy complicado y Helen estaba siendo maltratada psicológicamente y por no querer romper la fachada de pareja perfecta no había contado nada a nadie, pero no me parece un buen recurso como escritora, crear tantos momentos de tensión para al final desaprovecharlos. Que entiendo que una o dos tentativas hubieran estado bien para mantener el ritmo de la lectura, pero al final cansaban y cuando se decide a abandonar a Simmon, chantajeándolo de paso, no es tanto por decisión propia sino porque algo le salta a la cara.
Lo que no me gustó tanto fue que Helen engañara a su marido para tener un hijo. Un hijo no salva un matrimonio.

En cuando a Elizabeth, por traumas del pasado es incapaz de confiar en los hombres y cuando conoció a uno, quince años atrás, al que pudo querer lo alejó por miedo a que le hiciera daño. Está soltera y afronta su maternidad con miedo pues se pasa el embarazo entero dudando de si será capaz de querer a su hijo y de ser una buena referencia para él. Cuando descubre que está embarazada piensa en abortar -se ha quedado sin trabajo, el padre no es Dean, el hombre con el que mantiene una no-relación más o menos habitual, vive sola y no es capaz de bajar sus muros emocionales,... - pero finalmente decide seguir adelante después de tener un susto y entrar en pánico pensando que había perdido a su hijo.
Me ha dado más ternura que el resto, lo reconozco y es la única a la que no quería coger del pescuezo cada vez que salía, aunque sí me daban ganas de gritarle, ¡claro que quieres tu hijo, si lo adoras y aún no lo has visto siquiera! Su evolución ha sido pausada, pero con más ritmo que la de Helen y al final también ha tenido su final feliz.

Y Janey no tiene más misterio. Casada con un hombre que la adora ella no ha querido ser madre por no renunciar a su trabajo y porque en el fondo no sabe si George es todo lo que busca en un hombre. Fantasea con ejecutivos agresivos y no con un marido que trabaja en una fábrica, cocina y limpia y desea ser padre por encima de todas las cosas. Cuando descubre que está embarazada entra en pánico y lo único que hace que ni se plantee el aborto es porque es católica.
Lo que menos me ha gustado de esta pareja es que, a pesar de que el embarazo los une y hace que descubran que sí que se querían pero que sólo tenían que mimar su matrimonio un poquito es que los dos guardan secretos y no se los confiesan. SPOILER: ella le fue infiel en un congreso y él ha pinchado los preservativos para poder tener el hijo que quería. 
Me parece que secretos así no se deberían guardar en una relación. El de ella por ser una mentira flagrante y el de él porque, a pesar de que Janey descubre que jamás se ha sentido tan completa como cuando estaba embarazada, ella no quería quedarse embarazada, no quería ser madre y él ha decidido unilateralmente por los dos.

Lo que sí tengo que destacar como algo que me pareció bastante bien y avanzado fue que George decidiera dejar su trabajo, en el que ganaba menos y no le apasionaba tanto como a Janey el suyo, para poder hacer lo que realmente le gustaría: criar a su hijo.

Sin embargo, a pesar de que las protagonistas me han dejado un poco frías, ha habido momentos del libro en los que me he emocionado, sobre todo cuando hablaban de las relaciones familiares y del padre de Helen, me ha gustado esa amistad desde el colegio y el epílogo deja todos los cabos bien cerrados. Además, aunque hay relaciones amorosas estas no son el motor del argumento y la división de la narración entre los tres puntos de vista de las gestantes no me ha resultado agobiante en el sentido de querer saber sólo de la vida de una de ellas -aunque con Helen me pasaba las páginas pensando, reacciona, reacciona-.

Puntuación: 
******